Obra del arquitecto inglés William O'Brien, es uno de los escasos deleites que nos ha ofrecido este hombre, cualquier mortal se anclaría a un sofá frente a esa interminable y triangular cristalera a ver el proceder del bosque, entre líneas asimétricas que se descubren a la luz en forma de ventanas en lugares insólitos e irregulares. Su majestuosidad y abstracción se hacen notar, también la pulcritud de los materiales y disparidad de sus formas, que hacen de esta indómita casa, famosa y única.








faaa, qué belleza!
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